Si bien la formación de la banda es totalmente distinta a la de aquella vez, a excepción del siempre presente frontman Billy Corgan, es innegable que los nuevos rostros (el imparable veinteañero Mike Byrne en batería, Nicole Fiorentino en bajo y Jeff Schroeder en guitarra) le sientan más que bien y cualquier tipo de dudas fueron borradas de un plumazo: son una verdadera bomba en vivo.
Al sonar los primeros acordes de "Today", la audiencia saltó de sus asientos y no volvió a ellos durante toda la performance, que combinó grandes clásicos, como "Tarantula" y "Stand Inside Your Love", con los temas del nuevo proyecto, como "A Song for a Son" y "Astral Planes".
En repetidas ocasiones, Corgan demostró el amor que profesa por México. Una de ellas fue luego de interpretar "United States", cuando se envolvió en una bandera mexicana que le entregaron desde la fosa. Y si bien aclaró que "my espaNol not so good", se animó a cantar la parte final de "Perfect" en castellano.
El momento más comentado de la noche (y del evento), llego cuando a la hora de los bises comenzó a tocar una versiOn acústica de "Disarm" y fue interrumpido por un grupo de luchadores mexicanos (entre los que se encontraban El Mesías y Xtreme Tiger) al grito de "¿Cómo pueden escuchar esta basura?".
Todo formaba parte de un número cómico programado por el propio cantante, que se enfrentó a ellos sobre el escenario, con la ayuda de La Parka y Rey Misterio. Luego, en rueda de prensa, Billy confesó que es un gran fan de las luchas.
El cierre, a pura emoción, fue con "Zero", el himno de "Mellon Collie and the Infinite Sadness" (1995).
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