A una dama no se le puede negar nada, y eso está haciendo Ezio Auditori cuando una bala de cañón atraviesa el techo de la alcoba y todo se va al demonio. Ezio debe abandonar la calidez de los brazos femeninos para hacer frente a las fuerzas de los Borgia, que están lanzando un brutal asalto sobre Monteriggioni, el hogar de la familia Auditori.

Ezio asume las defensas de la ciudad disparando los cañones hacia el ejército y mata cuerpo a cuerpo con la eficiencia de un Asesino. Pero Monteriggioni no consigue resistir y los Auditori deben retirarse por un pasaje secreto de las tumbas familiares. El costo es inmenso porque han perdido la Manzana del Edén, una de las Piezas que Ezio había recuperado en su reciente visita al Vaticano. Y también a alguien muy amado. Industrias Abstergo, en 2012: Desmond Miles emerge del ensueño provocado por la máquina con un nuevo objetivo, recuperar la Manzana del Edén perdida durante el asedio al hogar de sus antepasados. El Animus ha sido creado por la Hermandad de los Templarios, ocultos bajo el velo de la corporación, con el fin de explorar la memoria genética de Desmond, quien lleva en sus venas la sangre de los Auditori. Pero Desmond ha tomado una decisión, se considera un Asesino dispuesto a evitar que los traidores de la Humanidad encuentren en el presente las Piezas sagradas. Tal y como hacía en el pasado el gran Ezio Auditori, ni más ni menos.

Assassin’s Creed: Brotherhood (La Hermandad) es el más nuevo juego de una serie que fue tomando envión y hoy es de las más respetadas. Creada por Ubisoft Montreal, cuenta una historia de misterios y conspiraciones –onda Dan Brown– en una aventura de abundante acción. El juego es un sandbox donde puedes desplazarte por todos lados y hacer lo que quieras dentro de los límites del nivel. La jugabilidad es un cóctel de lucha cuerpo a cuerpo, sigilo (stealth), espectaculares huidas y parkour; esto último prácticamente define la idea de la serie. Puedes trepar paredes, saltar los tejados de la vieja Italia y correr como demente venciendo toda clase de obstáculos. Te puedes subir a casi cualquier cosa y correr por muros y salientes mientras te persiguen y llueven flechazos. El combate, por otra parte, es con las manos desnudas, puñales, ballestas y hasta con caballos. De todo. Como en un GTA, hay misiones fundamentales para que la historia del juego pueda avanzar, pero nada te impide andar por ahí haciendo lo que se te venga la gana. Ya sea molestar a las cortesanas o algo tan simple como subirte a todas partes, porque esto último siempre es un verdadero placer, y mucho más en Brotherhood, donde la arquitectura de los edificios presenta desafíos más interesantes que en los juegos anteriores.

Assassin’s Creed: Brotherhood continúa la historia de Ezio, ya que, de acuerdo a sus creadores, es tan rica que no alcanzó con un solo juego para contar la complejidad de la trama. Un poco exagerado, claro. Aquí, nuevamente Desmond revive los recuerdos almacenados en sus genes, guiando a Ezio en una lucha mucho mayor. En Brotherhood, Ezio es un hombre maduro que carga sobre sus hombros la responsabilidad de fortalecer al Clan de los Asesinos, convirtiéndolo en algo mucho más poderoso: una Hermandad. Es la única manera de hacer frente a la siniestra Orden de los Templarios. Su tío Mario ha sido asesinado por un Borgia de modo que la guerra debe caer sobre la mismísima Roma.

Para ello, Ezio debe encontrar y entrenar nuevos Asesinos. La jugabilidad incluye ahora el control de grupos de personajes, a quienes puedes enviar a hacer misiones o llamar a combatir junto a Ezio. Cuantos más Asesinos logres reclutar, más posibilidades obtendrá Ezio. El toque de un solo botón puede sacarlo de apuro en una emboscada, porque aparecen sus camaradas desde los techos o la oscuridad, atacan y desaparecen en un suspiro. Hay situaciones donde es imprescindible acudir a tus hermanos, caso contrario Ezio muerde el polvo en cuestión de segundos.

Ezio se encuentra con viejos amigos, como Leonardo Da Vinci, quien ahora lo provee de otro de sus célebres inventos: un paracaídas. Con el nuevo accesorio puedes caer silenciosamente sobre el enemigo –al estilo Batman: Arkham Asylum– y hundirle el puñal en la garganta. También hay trofeos que encontrar por si quieres pasar algo de tiempo extra merodeando por esta bellísima urbe del siglo XV. Además, se incorporó un sistema de economía muy similar a un Farmville, con compra y venta de tiendas y propiedades.

La antigua Roma ha sido recreada de una manera conmovedora. El trabajo de los artistas de Ubisoft no para de mejorar. Son pocos los juegos que te dejan con la boca abierta admirando un paisaje o la vitalidad de una calle romana, con su gente yendo y viniendo. Roma parece viva –el Coliseo, donde verás un Vía Crucis, te corta el aliento– y nunca hubo un juego donde se la representara tan maravillosa y creíble. La ciudad es tres veces más grande que la Florencia de Assassin’s Creed II. Cabe acotar que se juega mucho más en el presente con Desmond que en los juegos anteriores. A medida que los recuerdos van floreciendo, las Piezas del Edén comienzan a explicar los motivos de templarios y Asesinos por igual mientras Desmond adquiere las habilidades de su antepasado. Por otro lado, la historia de Ezio se siente menos impactante, aunque a veces juegas como un Ezio muy jovencito y la cosa se pone algo mejor.

Por primera vez, Assassin’s Creed trae multiplayer. En el modo Wanted, el objetivo es matar a otro de los jugadores –siempre estás a la caza de alguien, y hay otro que te caza a ti– en medio de una Roma atiborrada de transeúntes. Hay que mezclarse con la multitud –siempre con el miedo de que te apuñalen– y atacar en sigilo para obtener más puntos, aunque también un asesinato acrobático otorga buen puntaje. Los jugadores pueden elegir habilidades especiales y subir de nivel. También hay carreras parkour. ¡Y muchos arlequines!

Assassin’s Creed: Brotherhood no introduce cambios enormes a la serie, pero sí suficientes para hacerlo un gran juego. Te lo recomendamos: es una aventura única en su tipo.

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