Se dio la noticia que nadie quería escuchar: hoy, 8 de febrero de 2012, falleció el gran músico Luis Alberto Spinetta, considerado uno de los fundadores del rock argentino. Más de un mes atrás, vale aclarar, había hecho pública una carta donde revelaba estar enfrentando un cáncer de pulmón.
No resulta nada fácil resumir, al menos en un par de líneas, la carrera de un artista de la talla de Spinetta, también conocido como El Flaco. No basta decir que era uno de los más grandes cantantes, guitarristas, poetas y compositores del rock argentino. Porque lo suyo, ante todo, era la continua inspiración, el talento siempre iluminado, inagotable.
Comenzó de muy joven, a fines de los 70, al frente de una banda imprescindible para entender la fundación del rock argentino y, en especial, del rock en castellano: Almendra. Luego, en los 70, formó dos grupos demoledores en materia de rock: Pescado Rabioso y, luego, Invisible.
Después formó Spinetta Jade y dio a pie a una extensa carrera como solista (su último disco de estudio, Un mañana, salió en 2008). Su obra se caracteriza por lo bello y, al mismo tiempo, complejo. El vuelo de sus canciones parecía no tener límites y alcanzaba lo instrumental, lo melódico y lo poético.
En 2009 fue galardonado con el Gardel de Oro (justamente por su disco Un mañana). Y, en diciembre de ese mismo año, festejó sus 40 años de trayectoria con un recital de cinco horas y media en el que reunió a todas las bandas de su carrera (Bandas Eternas).
Desde aquí, todo nuestro respeto. Adiós un verdadero genio del rock latinoamericano.
No resulta nada fácil resumir, al menos en un par de líneas, la carrera de un artista de la talla de Spinetta, también conocido como El Flaco. No basta decir que era uno de los más grandes cantantes, guitarristas, poetas y compositores del rock argentino. Porque lo suyo, ante todo, era la continua inspiración, el talento siempre iluminado, inagotable.
Comenzó de muy joven, a fines de los 70, al frente de una banda imprescindible para entender la fundación del rock argentino y, en especial, del rock en castellano: Almendra. Luego, en los 70, formó dos grupos demoledores en materia de rock: Pescado Rabioso y, luego, Invisible.
Después formó Spinetta Jade y dio a pie a una extensa carrera como solista (su último disco de estudio, Un mañana, salió en 2008). Su obra se caracteriza por lo bello y, al mismo tiempo, complejo. El vuelo de sus canciones parecía no tener límites y alcanzaba lo instrumental, lo melódico y lo poético.
En 2009 fue galardonado con el Gardel de Oro (justamente por su disco Un mañana). Y, en diciembre de ese mismo año, festejó sus 40 años de trayectoria con un recital de cinco horas y media en el que reunió a todas las bandas de su carrera (Bandas Eternas).
Desde aquí, todo nuestro respeto. Adiós un verdadero genio del rock latinoamericano.
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