Con los años, se sabe, la fórmula "sexo, drogas y rock and roll" empieza a perder algunos de sus elementos. Es el caso de Billy Joe Armstrong, estrella de Green Day, que confiesa sentirse muy viejo como para enfrentar los efectos del consumo de sustancias ilegales. El músico de 37 años afirmó, por ejemplo, que nunca más probará metanfetaminas ("prefiero tomar gasolina que volver a meterme eso en la nariz") ni ácido lisérgico ("terminaría desnudo en la cima de un edificio succionando mi pulgar"). A pesar de todo, Armstrong insiste en que no le preocupa el paso del tiempo y dice esperar con ansias cumplir 40: "No me importa ponerme viejo. No cambiaría mi futuro por el de nadie más".

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