Vamos a decirlo de entrada, sin rodeos: el show que Linkin Park pone en escena es simplemente espectacular. Hay bastante rock, potente y de alta calidad. Pero también hay mucho impacto visual.

La banda comandada por los vocalistas Chester Bennington y Mike Shinoda subió al escenario de la Arena Monterrey después de Garbage. Su misión, en esa noche, era clara y específica: entregarle todo al público. Y así lo hicieron.

Apenas aparecieron, todo se vino abajo (mucha gente que tenía asientos en la platea, por ejemplo, optó por bajar al pit). Arrancaron con “A Place for My Head” (de su debut Hybrid Theory), “Given Up” (de Minutes to Midnight) y “New Divide” (uno de los temas que prestaron para la saga de Transformers).

Shinoda colocó una bandera de México en su plataforma central, desde donde alternaba guitarras, teclados y voces. Y el inquieto Chester fue pura acción: corrió de aquí para allá y demostró todo el potencial de su voz (esa capacidad deslumbrante de pasar de la melodía emotiva al grito más feroz en cuestión de milisegundos).

El DJ y tecladista Joe Hahn impuso su scratch al principio de “With You”, que a la vez abrió el camino para la primera bomba: “Somewhere I Belong”. La temperatura casi no bajó, ya que después tocaron “In My Remains”.

Las pantallas disparaban videos de primera calidad, en sincronía con el despliegue hi-tech de la banda. Así, con imágenes y sonidos explosivos, supieron darle mayor vuelo a “Victimized”, uno de los temas nuevos. Luego tiraron otro explosivo: “Points of Authority”.

Siguieron “Lies Greed Misery”, “Waiting for the End” y “Breaking the Habit”. El truco del humo sirvió para crear una atmósfera especial y cerrar la primera mitad del show con “Iridescent”.

Los machaques de la batería de Rob Bourdon, el bajo profundo de Dave Farrell y la guitarra demoledora de Brad Delson conforman la base metalera que le da peso a Linkin Park. Arriba de eso, Bennington y Shinoda hacen su juego de voces.

Los videos volvieron a lucirse en “Lost in the Echo”. Y el público gritó como nunca, casi en respuesta a la frase final de “Numb” (Shinoda: “One last time people make some noise”). Todos, público y banda, se quedaron “impresionados” (“awesome”).

El tramo final fue pura explosión, con la audiencia más entusiasmada que nunca. La seguidilla detonante comenzó con “What I’ve Done” y “Burn It Down” (¡con llamaradas de fuego en el escenario!), y cerró con “In the End” y “Bleed It Out” (¡en el medio del tema mecharon un cover de “Sabotage” de los Beastie Boys!).

¿Hubo tiempo para los bises? Pues claro: “Tinfoil”, “Faint”, “Lying from You” y, por supuesto, “One Step Closer”. Imposible animarse a más después de todo eso.

El viernes 5 de octubre, MTVLA pondrá al aire el World Stage de Linkin Park. A no perdérselo.

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