Los que estuvieron viendo a Michael Stipe, Peter Bucks y Mike Mills el sábado 1 de noviembre tendrán ese show en sus mentes hasta que un milagro vuelva a traer a REM a Buenos Aires. Intenso es poco, emocionante también. Un comienzo bien rockero y guitarrero, como si los Crazy Horses de Neil Young se hubieran apoderado de los cuerpos de la banda de Athens. Y esa gran foto de Obama, a pocos días de las elecciones, un pedido de compromiso en un recital de rock a miles de kilómetros de distancia del grado cero. No es habitual que una banda que visita Sudamérica no esconda su ansiedad por las próximas elecciones. Pero lo dijeron: “todos los que estamos sobre este escenario odiamos la administración de nuestro gobierno actual”. Claro y certero, directamente al corazón de las emociones nocturnas. Y con Everybody Hurts la gente tendrá lágrimas por un mes, la canción sobre la esperanza más triste de la historia fue sin dudas la más esperada de la noche. Seguida por otros dos hits: Losing my Religión y el final con Mano n The Moon. Antes: What’s The Frequency Kenneth?, Drive, Driver 8, Man Sized Wreath , Ignoreland…
Antes, calentando escenarios tres bandas que pasan un buen momento, de las que no nos visitan cuando varios de sus integrantes ya no forman parte de la banda. Buena elección. Kaiser Chiefs, no serán la mejor banda del mundo nunca, pero tienen tres o cuatro canciones que parecen haber sido compuestas para un festival. Y Bloc Party revive el post punk de buena calidad en cada canción que toca, algunos temas de Intimacy, su nuevo disco, justo cuando caía el sol en el Club Ciudad. ¿Alguien perdió la cabeza con Mars Volta? No es para menos, Cedric y Omar improvisan y descargan poder. Lo único malo, verlos con el sol a 30 grados, cosas del destino. Igual, felices y contentos, hubo rock del bueno, hubo emoción.
Maratón rockera interminable en Buenos Aires. La vemos, la filmamos, te la contamos y tu la ves también. ¡Ven y siente el ruido!